Análisis de la Vulnerabilidad al Cambio Climático de Bosques de montaña en Latinoamérica: un punto de partida para su gestión adaptativa

Diego Delgado, Bryan Finegan Marjorie Martin, Miguel Acosta Fernando Carrillo, Tomás Hernández Luis Bejarano, Víctor Nieto Diana Lara, Jaime Ribalaygua

Los bosques de montaña, sobre todo en los trópicos, son considerados particularmente vulnerables a los efectos del cambio climático. La pérdida y degradación de estos bosques a causa del cambio climático tendría consecuencias graves en su biodiversidad y en los servicios ecosistémicos que actualmente ofrecen a millones de personas. No obstante, existe poco conocimiento concreto de cuáles pueden ser los cambios ecológicos en estos bosques y cuáles medidas de gestión serían apropiadas para facilitar la adaptación al cambio climático. Debido a esto, el programa regional Impactos potenciales del cambio climático en ecosistemas forestales en cordilleras iberoamericanas y herramientas para la adaptación de la gestión (Climiforad) diseñó una herramienta para el análisis de la vulnerabilidad al cambio climático de bosques en cordilleras y la aplicó en cinco territorios de Latinoamérica, en condiciones tropicales (Honduras, Colombia y Costa Rica), subtropicales (México) y templadas (Chile) y bajo diferentes modelos de gestión (bosques modelo y áreas protegidas). El análisis de la vulnerabilidad es un primer paso en la gestión para la adaptación ya que establece las bases para el planteamiento de medidas concretas de gestión forestal adaptativa.

La propuesta toma como base el marco de análisis de vulnerabilidad del cuarto informe de evaluación del IPCC, aplicado ampliamente en los últimos años. La evaluación de la exposición se hizo mediante simulaciones de climas potenciales futuros utilizando un enfoque de downscaling estadístico. La propuesta, en particular, desarrolló un enfoque innovador para estimar la sensibilidad ecológica de los bosques, partiendo del ensamblaje de especies arbóreas dominantes y su respuesta potencial al cambio climático. En el análisis de sensibilidad de bosques se evaluó, para cada especie arbórea dominante, una serie de atributos o rasgos funcionales ligados a su respuesta potencial al cambio climático. Además, se consideró la extensión de la distribución altitudinal de la especie en el territorio. El grado de sensibilidad se determinó mediante la combinación entre el tipo funcional de la especie y su distribución altitudinal. La capacidad adaptativa se evaluó por medio de herramientas estándares para la medición de la efectividad de gestión de los territorios, la determinación de características socioeconómicas y la capacidad de respuesta de poblaciones humanas al cambio climático.

En todos los territorios habrá potencialmente un aumento en las temperaturas máximas y mínimas durante todo el siglo XXI. Las simulaciones muestran que es probable que los cambios más importantes en el clima ocurran para las variables relacionadas con temperatura, más que las de precipitación. La alta exposición de los territorios tropicales al cambio de temperatura, combinada con la alta sensibilidad de las especies dominantes, sugiere que tendrán un alto impacto potencial. Las especies arbóreas se pueden ubicar en una gradiente de sensibilidad: en un extremo del espectro hay un grupo de especies adquisitivas y de distribución amplia calificadas como poco sensibles al cambio climático, mientras que al otro extremo hay especies conservativas y de distribución restringida calificadas como altamente sensibles. Se encontró que la sensibilidad de los bosques es mayor en los territorios del trópico y, dentro de estos, es más pronunciada en las partes más bajas y más altas de las cordilleras.

La capacidad adaptativa, combinada con el impacto potencial, determina el grado de vulnerabilidad de un territorio. La capacidad adaptativa en los territorios se consideró entre media y baja pues ni gestores ni pobladores cuentan con el conocimiento suficiente sobre cambio climático, adaptación y mitigación; tampoco se planifica ni se invierten recursos para mitigar impactos. Tales temas están ausentes en los planes de manejo. Como punto de partida, se propone una lista de especies dominantes altamente sensibles al cambio climático para cada territorio, como especies focales para la implementación de medidas de adaptación. Esperamos que la herramienta propuesta apoye los esfuerzos de conservación de ecosistemas ante los efectos del cambio climático, principalmente mediante la aplicación del enfoque para la estimación de la sensibilidad ecológica del ensamblaje de especies arbóreas dominantes.

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